miércoles, 11 de septiembre de 2019

Nero

Apenas amanecía cuando la aeronave comenzó a decelerar y a descender en el lugar indicado donde ya les esperaba un solitario soldado en mitad de las dunas. La arena se arremolinaba y volaba en todas direcciones mientras la nave se posaba en su superficie, de forma que el soldado se tapaba el rostro con una capucha y ambas manos para no verse cegado. Aún así, Nero, que lo veía desde la cabina, estaba seguro de que le debía de doler el impacto de aquellos ínfimos granitos por todo el cuerpo como si fuese metralla -Y... listo. Aterrizaje completo. Procedemos a preparar de nuevo la potencia de los motores de impulsión- dijo el piloto -La rampa de embarque está descendiendo, señor. Podéis dejarnos cuando queráis-
-Bien, Sander- Nero le palmeó un par de veces el hombro -Nos volveremos a ver en cuestión de aproximadamente un mes-
-Buen viaje y suerte en su misión, príncipe- dicho aquello, Nero procedió a dirigirse hacia la parte trasera de la aeronave. Allí, en la zona de transporte, aguardaba un vehículo oficial de transporte, como siempre, oscuro y lúgubre. Anya y Logan ya estaban montados cuando Nero llegó, con el último con las manos en el volante.
-¿Vamos?- dijo Nero montándose en el coche junto a Anya.
-Cuando digáis-
-...Vamos- repitió Nero con cierta perplejidad al tener que repetirse. Logan arrancó el motor y dando lentamente marcha atrás, el coche descendió por la larga rampa hasta que las ruedas tocaron las arenas. El tacto se sentía suave en las ruedas, pero el coche se agitaba bastante debido a la inestabilidad del terreno. Fue entonces cuando se acercó el soldado que aguardaba fuera mientras la nave se preparaba para despegar de nuevo.
-¿Alteza?- preguntó el soldado, asomándose a la ventana que Nero estaba bajando -Me llamo Mischels, estoy aquí para guiaros hasta una base e informaros de la situación en Branna-
-Pues sube- indicó con un gesto de cabeza. El soldado procedió a montar junto a Logan.
-Te guío- dijo al piloto -En esa dirección- señaló. Logan obedeció, poniéndose en ruta.

Apenas les costó una hora más de camino con el sol comenzando a despuntar entre las lejanas arenas. La base a la que se dirigían estaba situada un poco a las afueras de una aldea no demasiado grande y poco impresionante, con casas pequeñas y decenas de lonas ondeando al viento que, ya a esas horas, comenzaba a ser abrasivo. El ambiente dentro del vehículo comenzaba a hacerse insoportable y apenas amanecía. Nero se temía unas "vacaciones" muy pasadas por agua y no de la agradable, precisamente -Es aquí- dijo el soldado cuando Logan detuvo el vehículo -El líder de escuadrón os pondrá toda la información a su disposición, alteza- decía mientras todos bajaban del vehículo. La brisa calcinante acarició sus pieles. Nero ya echaba de menos el ambiente más fresco de Branna y, repentinamente, le apeteció visitar Carstad.
-De acuerdo. Puedes seguir con tus labores- indicó el príncipe al soldado, que tras una inclinación de cabeza, se marchó.
-Nunca imaginé que te vería algún día ejerciendo de Capitán General- comentó Anya, cruzándose de brazos -La verdad es que no impones mucho-
-Cállate- bufó Nero dándole un golpe en la visera de la gorra, bajándosela de nuevo hasta taparle la vista.
-¡Oye!- se quejó la princesa.
-Respeta al Capitán General- advirtió Logan con un tono divertido en la voz -O tendré que darte unos azotes-
-Mira, hasta este sabe bromear- suspiró Nero, caminando hacia el interior de la base.

Allí solo había soldadesca, todo hombres, dando vueltas de arriba para abajo, cargando cajas, llevando informes y demás parafernalias que Nero desconocía para qué servían. Pronto, un hombre más mayor que el resto y con un galón con forma de estrella en el pecho se acercó y se inclinó ante Nero y Anya -Sus altezas reales-
-Levanta, anda- indicó Nero -Se supone que no debemos llamar la atención y aquí os encanta inclinaros-
-Aquí estáis a salvo de ojos curiosos, mi señor. Pasad- indicó con la mano el camino hacia una tienda de lona mucho más grande que las demás, con espacio de sobra para todos. El interior además contaba con una amplia mesa llena de mapas e informes, algunas fotografías de individuos sospechosos y una pantalla holográfica que identificaba unos círculos rojos en un mapa, igual que el de la mesa, pero digitalizado.
-No recuerdo haber visto algo así en palacio- señaló Logan a la pantalla holográfica.
-Es de Carstad- respondió Anya.
-En efecto, alteza. Tecnología de Carstad cedida por su Alteza Imperial Vlad- dijo el líder de escuadrón.
-¿Y qué son esos círculos?- señaló Logan.
-En seguida os explico: se trata del movimiento de las patrullas revolucionarias, los terroristas-
-¿Terroristas?- Nero se cruzó de brazos y arqueó una ceja. El líder de escuadrón le miró despacio, con cierta sorpresa.
-¿No... venís por eso, señor?- temió.
-Ni siquiera tenía muy por entendido que había terroristas en Branna- se encogió de hombros -A ver, locos hay en todas partes, pero...-
-Teníamos esperanzas de que nos ayuade con vuestra habilidad para detenerlos. Últimamente causan estragos-
-¿Qué clase de terroristas dices que son?- se interesó Anya. Logan la miró de reojo.
-Una vez conseguimos detener a uno. Decía que ellos eran uno de los fragmentos del espíritu de la vieja Branna, que aún lucha por sobrevivir-
-Vieja Branna...- musitó Anya.
-¿Te dice algo?- se preguntó Nero.
-No, solamente me parece romántico- mintió.
-No son tan románticas sus acciones, alteza- indicó el líder -Todos los círculos rojos son sus puntos de acción más recientes. Como podéis apreciar, han sido muy activos últimamente y en cada uno de sus movimientos han muerto fieles soldados de Aeter. A veces incluso atacan poblaciones de inocentes. Siempre las víctimas suelen ser gentes aeteri o branna que se han relacionado con aeteri, o sus hijos... Son unos monstruos descontrolados- explicó.
-Son un problema- observó Logan -Hay que erradicarlos- Anya le devolvió la mirada a él esta vez.
-Todo un problema, sí- suspiró Nero -Pero estamos aquí por otra razón, claro. Y esa razón es encontrar un par de cosas- se apoyó sobre la mesa -Suspiros de la Dama- pronunció -¿Dónde se comercializa con esas plantas?-
-Suspiros... Oh, sí, aquí en el pueblo encontraréis información, seguramente. Son muy populares- explicó el soldado.
-Y tanto- entornó Nero la mirada -Así que podemos seguir la pista aquí mismo- se dijo -Y lo siguiente es la Marca de Ifrit- el soldado se tensó al oír aquello.
-¿La habéis descubierto en palacio, señor?- preguntó entusiasmado.
-¿Qué? No- negó Nero con la cabeza -Venimos precisamente a buscarla-
-Llevamos años buscándola- suspiró el líder -Sin éxito-
-¿Años buscándola...?- Nero ladeó la cabeza -Creía que era una idea nueva de Selana-
-Sus majestades Helion y Selana dieron órdenes de recuperar ese objeto milenario en cuanto Branna fue reducida a cenizas, mi señor- asintió el soldado -Siempre sin resultados satisfactorios-
-¿Y por qué mandarnos a...?- Nero se llevó una mano a la barbilla, pensativo.
-Quizá tengáis más suerte. Tenéis muchos más conocimientos de los asuntos esotéricos que la soldadesca, está claro. Y entiendo que podríais sentir la magia que emana de esa cosa. Con todo el respeto, señor, sería un gran placer cederos el trabajo. Hemos perdido muchas vidas a cuenta de las sombras en miles de búsquedas nocturnas para evitar a los terroristas. Al final, vivimos constantemente coaccionados a cualquier hora del día- suspiró nuevamente.
-Pues creo que tenemos la información necesaria. Vámonos al pueblo- dijo Nero.
-Una última cosa, señor- alzó la mano el líder de escuadrón -Os recomiendo guardar las apariencias y no solo ir de incógnito. Tratad de haceos pasar por turistas o vecinos de pueblos cercanos que están de paso o visita. Si sospechan lo más mínimo que formáis parte del ejército o de la familia real, se cerrarán por completo. Son herméticos para con nuestras fuerzas- miró a Logan -Él, con ese uniforme, no conseguirá nada. Os lo adelanto- Nero y Anya miraron a Logan y éste se encogió de hombros.
-Yo solo estoy en calidad de escolta, altezas- explicó -Supongo que no podré ayudar- Nero suspiró -Ya nos las arreglaremos-
-De acuerdo. Cuente con nosotros para lo que necesite, mi señor- concluida la reunión, Nero, Anya y Logan se dirigieron al poblado.

Dadas las indicaciones del líder de escuadrón, Logan comenzó a guardar las distancias, apartándose varios metros de la pareja. Nero y Anya sí caminaban uno junto al otro, adentrándose en las amplias calles, ya iluminadas por la luz del día, repletas de tenderetes humildes. El ambiente olía un poco a cuero, esparto y contaba con un aderezo de tufillo a sudor muy leve. Decenas de vecinos ya deambulaban de aquí para allá, la mayoría para comprar pan, frutas y diversas provisiones para el día a día. A Anya le llamaban bastante la atención a base de halagos y piropos, todo para que echase un vistazo al sin fin de collares, pulseras y anillos que vendían. También le ofrecían alfombras, lámparas de aceite de mano y hermosos vestidos -Pues sí que está animado esto- bromeó Nero -Y de haber vivido aquí, estarías hecha toda una diosa. A todos les pareces preciosa, te comen con los ojos- rio.
-Y tú, si vivieras aquí, parecías un ser humano- contestó ella.
-¿A qué viene eso?-
-Mírate- esbozó la chica una media sonrisa -Desde que montamos en la nave eres otro. Y ahora aquí hasta te ríes sin problema, ni corto ni perezoso. Siempre que salimos de palacio pareces otra persona-
-Supongo que cuando salgo de palacio, es cuando puedo ser realmente yo mismo- se encogió de brazos -Esta es la vida que me gusta, sencilla, igualitaria... Donde nadie se enfrenta con nadie-
-¡Si te pillo, te mato!- se oyó de fondo mientras un muchacho aparecía entre dos tenderes desternillándose de risa.
-¡Eso, si me pillas!- le dedicó un obsceno gesto con la mano, alzando el dedo corazón -Menudo pardillo- se burlaba mientras pasaba junto a Nero y Anya, tropezando con ésta -Oops, perdona, bombón-
-No te preocupes- le sonrió Anya.
-Ve con cuidado, chico- advirtió Nero -No puedes ir tropezando por ahí con el personal-
-Disculpad, disculpad. Es que llevo un poco de prisa- se disculpó inclinando la cabeza con humildad -Pasadlo bien y perdonadme- se dio media vuelta y se marchó.
-"Sencilla, igualitaria... Donde nadie se enfrenta con nadie"- recitó Anya, burlándose y riéndose -"Si te pillo, te mato"- imitó la voz grave de aquel tipo amenazante -Sí que sueñas con una utopía-
-¿No lo son todos los sueños?- preguntó Nero, retórico.
-No todos- aseguró Anya -Muchos sueños, ilusiones y objetivos se pueden cumplir- parecía saber muy bien a qué se refería, pero solo ella.
-Eh, parejita- dijo un hombre de un tenderete que no había dejado de mirarlos -Eh, vosotros- llamó insistente.
-Disculpe, caballero. Estamos de paso. No nos interesa comprar nada- explicó educadamente Nero.
-¿Sois nuevos por aquí, no?- insistió el vendedor -¿Viaje de novios?-
-¿Novios?- rio Anya.
-Sí, novios- de pronto, la mano de Nero rodeó la cintura de Anya y se la apegó. La princesa le miraba tan despacio que resultaba amenazador -Estamos de celebración de... bueno, eso, luna de miel. Solo miramos. Gracias, pero como digo, no nos interesa comprar nada- tiró de ella con prisa para continuar el camino.
-Encantadores- rio el vendedor -Pero, eh, guapa ¿No te falta algo?- Anya le miró pensativa -Tic, tac, tic, tac...- contaba el vendedor.
-¿Que me falta qué?- la chica empezó a toquetearse por todas partes con cierta incredulidad hasta que notó la efectiva ausencia del teléfono móvil -Eh... ¿Y el teléfono?- el vendedor disparó una mirada perspicaz.
-¿Te lo has dejado en...?- iba a decir aeronave, pero se corrigió -...En el hostal, sí ¿Lo has dejado allí?- preguntó Nero.
-Se lo ha dejado en la mano de Ali Ashar- explicó en vendedor -El muchacho de antes-
-¿Perdón?- inquirió Anya.
-Que te lo ha robado, preciosa. Y si no os dais prisa no le encontraréis jamás. Una rata callejera es una rata callejera. Ha crecido en estas calles y es una sombra. Se las sabe todas, el truhán-
-Al menos no era nada de valor personal...- suspiró la chica -Oh, no- dijo de pronto.
-¿Qué?- quiso saber Nero, entornando la mirada.
-Vian me dijo que había dejado números preparados- susurró Anya con prisa y alarma -Si curiosea el teléfono descubrirá quienes somos. Y si lo descubre podrá chantajearnos o... lo que sea-
-Pues parece que nos toca correr...- ambos se miraron a los ojos y asintieron a la vez para correr en la misma dirección: en búsqueda de Ali Ashar y el móvil robado.

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